
Según Ficher, del estudio Infinity Design, cada piso tendrá un sistema activado por voz con el que el inquilino podrá controlar el giro, aunque lo preferible es que sea el propio arquitecto el que decida cómo se mueve y las formas que desea conseguir. El italiano, que describe su Torre Dinámica como “proyectada desde la vida, moldeada por el tiempo”, apuesta por los “edificios de las mil formas” y no duda de que la “arquitectura en cuatro dimensiones”, como él la denomina (incluyendo el tiempo como la cuarta dimensión), tiene sentido en el siglo XXI.
“Vivimos en una sociedad dinámica donde todo se mueve más rápido de lo que imaginamos. Tenemos la sensación de que todo es posible”, dice el arquitecto, que recalca: “La Torre Dinámica representa el futuro de la arquitectura, que dará como resultado una nueva era que beneficiará tanto a la naturaleza como al ser humano”.
Los primeros 20 pisos de este nuevo concepto de rascacielos estarán destinados a oficinas, los 15 siguientes serán propiedad de un hotel de seis estrellas, 35 pisos por encima de estos habrá apartamentos de lujo y los últimos 10 serán chalés a los que se accederá desde un ascensor ultrarrápido, controlado con el movimiento de los ojos. Una vez arriba, el propietario podrá girar su vivienda según el movimiento del sol, desde el alba hasta la puesta, con un sistema de control activado por la voz.
Un rascacielos ‘ecológico’
Una de las críticas más habituales contra los rascacielos es su elevado consumo de energía y en este tipo de edificios, que además son móviles, este tema es especialmente sensible. Fischer, que sostiene que con esta técnica no existe límite de altura, asegura que ha conseguido que el edificio genere su propia energía; de hecho, según asegura su estudio, la Torre Dinámica será el primer edificio de la historia autosuficiente energéticamente. “Habrá turbinas eólicas con hélices de fibra de carbono silenciosas que recojan el viento y lo conviertan en energía para el consumo propio del edificio. La energía necesaria para la rotación es mínima y se utilizará la potencia extra de los generadores”, dice David Fischer.
Además, contará con paneles fotovoltaicos -cuya superficie equivaldrá a 10 edificios y que tendrán una excelente exposición a la luz gracias a la tecnología rotatoria-, que obtendrán energía del sol. Y la sobrante y no utilizada para las necesidades del edificio se venderá a los edificios vecinos.
Ficher también considera ecológicos los materiales utilizados para los interiores y el método de construcción. El arquitecto usa materiales naturales como la cerámica, el cristal, la madera y el mármol. Respecto a la técnica de construcción, se basa en piezas prefabricadas que se unen unas a otras de manera mecánica, técnica con la que se evita la descarga de materiales in situ o la generación de deshxechos, ruido o polución.
Además, según las cifras del arquitecto, el tiempo de construcción se reducirá un 30%. En la fabricación de estos rascacielos se usan piezas prefabricadas de acero, aluminio o fibra de carbono hechas en Altamura (Italia), que llegan listas para ser colocadas de manera rápida y eficiente, consiguiendo de este modo completar una altura en tan sólo una semana, con lo que logra que los tiempos de construcción se reduzcan de manera considerable.
Asimismo, los interiores -techos, baños, cocinas, iluminación y mobiliario- también llegan prefabricados al gusto de cada cliente. Según comenta el propio Fisher en su página web, “casi cualquier producto es el resultado de un proceso industrial y puede ser transportado a cualquier rincón del mundo, desde coches y barcos a ordenadores y ropa, y todo, a un precio relativamente bajo. Resulta increíble que la construcción, que es el sector líder de la economía mundial sea el más primitivo”.
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