El futuro de los biocombustibles está cada vez menos claro, aunque clara está su necesidad. Por un lado la constante subida del precio del petróleo y su dependencia en las economías desarrolladas hacen necesarias nuevas alternativas energéticas. El objetivo de la Unión Europea (UE) es que en 2020 un diez por ciento del combustible utilizado en el transporte provenga de biocarburantes.
Agosto 21, 2008
Los biocarburantes en entredicho.
Posted by Amaniel under Biocombustibles, Biodiesel, Noticias | Etiquetas: Biocarburantes |Leave a Comment
Esta meta ya ha sido puesta en tela de juicio por numerosos organismos y organizaciones. Hay que recordar que el pasado julio los representantes del G-8 cuestionaron la idoneidad de este horizonte. A estas y otras posiciones se han unido grupos ecologistas que ven en esta nueva forma de explotación del campo, un potencial peligro para la conservación del medio natural. Algo posible en estados terceros, pero no en la controlada agricultura de la UE.
La crisis alimentaria mundial ha frenado el entusiasmo existente por el desarrollo de estas energías. La sospecha de que los cultivos energéticos detraigan la producción de alimentos asusta más que el continuo encarecimiento de los combustibles fósiles. El Parlamento Europeo ha pedido que se reduzca dicho objetivo y se sitúe entre el ocho y el diez por ciento, con carácter voluntario, lo que implica un compromiso casi nulo. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional propone que se eliminen las ayudas públicas para los biocarburantes de primera generación, dando prioridad a los de segunda. El problema es que las tecnologías de segunda generación están todavía poco desarrolladas y para su implantación eficaz es necesario consolidar el mercado de primera línea.
Libre mercado
Al margen de los objetivos concretos, el libre mercado juega su papel. El potencial incremento de superficie cultivada para biocarburantes reduce la oferta alimentaria, influido por el poco transparente efecto especulativo. Esta tendencia genera una subida de precios de alimentos, también en origen; o así debería ser en la mayoría de los casos. De esta manera el productor vuelve a este tipo de cultivos. Una visión simplificada que permitiría mantener precios razonables para los productores y daría mayor estabilidad a la agricultura.
Por otro lado, organizaciones de productores de biocombustibles de Europa y América afirman que el barril de petróleo estaría 21 dólares más caro de no ser por el efecto de contención de estos cultivos energéticos. Un dato llamativo, que se refuerza con un uso de cereales para este fin de solo el tres por ciento de la producción mundial. Hay que tener en cuenta que en la UE el 80 por ciento de los biocombustibles son biodiesel, obtenido a partir de semillas oleaginosas, como la colza. El 20 por ciento restante es bioetanol, sintetizado a partir de cereales, remolacha azucarera y alcohol vínico.
En España la tendencia es justo la opuesta, con un dominio al 80 por ciento del bioetanol. Con estos datos y de vuelta al objetivo del diez por ciento de biocarburantes para 2020, sería necesario el uso del catorce por ciento de la superficie agraria útil europea. Un territorio que supera en cuatro puntos la que se puede liberar con la suprimida retirada obligatoria de tierras. Son datos que se recogen en un informe del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Natural y Marino. Pero este es un caso donde todo el biocarburante se produciría en la UE. En el mercado actual es más que probable que buena parte de esta materia prima se obtenga en estados terceros y sea la transformación en biocombustibles, o parte de ella, la que se realice dentro de nuestras fronteras.
Biocombustibles
Sin duda el escenario ideal sería el desarrollo de los biocombustibles de segunda generación, que no compiten con los cultivos alimentarios, y que sean los que provean a la industria energética. No obstante, si los precios del petróleo siguen con la tendencia actual el mercado se regulará y podrían entrar en transformación cultivos alimentarios. Es la teoría, porque la práctica supone que con los altos costes de producción del sector agrario, todavía tiene que subir mucho el crudo para que compense este cambio. Por otro lado, una vez resuelto el tema de la producción, queda meter el diente a la distribución, por ahora simbólica.